Ven

Ven,
sientate.
toma una copa de vino.
Ah, tanto tiempo,
tu sola presencia me despierta,
me embriaga ¿ves?

Tantas noches perdidas,
buscandote,
esperando encontrarte,
y al no buscarte, aquí estás.

¿Dudas?
Lo entiendo,
a mi también me embarga la zozobra,
aquí,
pon la mano en mi pecho,
¿puedes notarlo? ¿puedes sentirlo?

Ya no late el corazón,
no corre sangre en las venas,
¿entiendes?
tu eres el motor,
principio y final,
la savia vital que me empuja.

Pero ven, no temas,
acercate a mi, quiero tenerte cerca,
se que te hecho daño,
te prometo …

Pero no, que digo,
¡dejame!
que irremediable necedad,
tenerte tan cerca,
tan frágil, tan cálida
y saber que puedo dañarte de nuevo…
que al entregarme a ti te expongo a mi,

Maldita sea, ¡dejame!

No,
no, no, no,
vamos, no llores,
no hablaba yo,
era mi sombra, mi Mr Hide,
que siempre me acecha.

Vamos, ven conmigo,
está vez, será diferente,
o quizá no,
pero que nadie pueda decir,
que no lo hemos intentado.

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