Mis padres

baby-feet-402844_1280Dicen que uno no elige a su familia, que es una cuestión de suerte. Quizá podemos tener una elección en todo lo demás que nos hace ser quien somos, por pequeña que sea, pero la familia, la nacionalidad, las circunstancias iniciales… escapan a nuestro control. Como decía Unamuno, “no nacemos, nos nacen”.

He tenido la fortuna de nacer y crecer en un entorno familiar maravilloso. Tíos, primos, abuelos… Están lejos de ser perfectos, sin embargo están tan cerca como se puede estar.

Pero entre todo lo que me ha tocado, la figura central, sin duda, son mis padres.

Uno de los momentos más importantes de tu vida es el momento en el que te das cuenta de que tus padres, además de ser tus padres, son personas de carne y hueso. El momento en el que descubres sus flaquezas, sus emociones, sus discusiones. Sus debilidades, sus puntos fuertes. Que son, a fin de cuentas, tan humanos como lo eres tu.

Y a la vez te das cuenta de que son tan parte de ti como tu de ellos. Es una dicotomía fácil de aceptar siempre que no intentes comprenderla. Simplemente es.

Podría escribir parrafos sobre lo que he aprendido de ellos, sobre la forma en que han modelado mi vida. Eso sería fácil, pero sería hablar de ellos a través de lo que me han dado, a través de lo que yo soy y no es lo que quiero hacer. Prefiero describir las personas que están detrás, lo que admiro, lo que amo, incluso cuando algunas cosas, aún no he conseguido aprenderlas.

Mi madre. Cuando pienso en ella lo primero que me viene a la cabeza es una palabra, “sentimiento”. Para ella el corazón manda, el corazón dicta.

Es dificil de describir con palabras. Tiene un sentido de lo que está bien, de lo que está mal. Persigue las cosas con el corazón, se involucra en todo lo que hace poniendo todo el sentimiento detrás de cada acción, tanto, que quizá se involucre incluso más que tu, sobre todo si “siente” que es lo correcto, y en mi caso, sobre todo si siente que es lo mejor para mi.

Mi madre es una persona capaz de entregarse completamente, de sacrificar y aceptar ese sacrificio, en tiempo, en sentimiento, en riesgo. Es la persona más tierna, y a la vez más obstinada que conozco. Oh, las discusiones con ella muchas veces son encendidas, pasionales. Pocas personas son capaces de encender mi lado más emocional. Ella es una.

Y sin embargo es imposible enfadarse. Cuantas veces habré vuelto tras una discusión para, simplemente, darla un abrazo. Es la certeza, consciente o insconsciente, de la falta de maldad, de saber que, en realidad, el motivo de debate, no es el que crees, sino simplemente dos preguntas: “¿qué es lo mejor para ti?” “¿cómo puedo ayudarte?”.

Es una persona muy sincera, especialmente con la gente que quiere. Todos interpretamos la realidad, todos tenemos nuestro propio prisma, pero ella no lo hará para sentirse mejor, no para evitarse un momento de angustia, como mucho, si acaso, para evitartelo a ti.

Curiosamente también es una persona capaz de tomar las riendas, capaz de encargarse de una situación y resolverla, de tener esa autoconfianza y esa resolución para hacerse cargo de lo que sea que le pongas a su paso, y la vez la sinceridad suficiente como para apoyarse en mi padre cuando lo necesita.

Es divertida – oh, las risas de Amsterdam -, es amable, es compasiva, es inquieta. Esa inquietud, por la vida, por la actualidad, por el día a día, por ser cada día mejor que el anterior, es algo que comparten los dos.

Mi padre. Quizá en otra ocasión no empezaría por aqui, pero no puedo evitarlo. De las cosas que más admiro. Mi padre habla con todo el mundo. Pero no es eso lo que es especial, lo especial es que además ESCUCHA. Si alguna vez te pregunta algo, si habla contigo de un tema, es por qué va a escuchar lo que tienes que decir, porque está pendiente de lo que le dices, no deseando airear su opinión sin importarle la tuya.

Es imposible estar cerca de mi padre y no quedarse absorto por su personalidad. Porque es una forma de ser inquisitiva en todos los aspectos, una forma de ser que siempre está deseando aprender más sobre la vida, sobre porque estamos aqui, sobre las personas que la forman. Es una fuerza hecha a si misma que resulta tanto más poderosa por el balance entre pasión y respeto, entre una firme opinión y una disposición a cambiarla, si consigues convencerle.

Y además, quizá lo más importante, es una persona capaz de disfrutar de la vida. Capaz de encontrar esos pequeños placeres, en un buen libro, en una buena conversación, en un paseo por la montaña, en una carrera… capaz de desconectar cuando es necesario y de valorar en cada momento lo que necesita ser valorado. Capaz de reirse de una situación, de si mismo, de interpretar la vida como un camino en el que si no te paras a disfrutar las cosas buenas, no llegas a ninguna parte.

En el control emocional, mi padre es más como yo, más reservado, más comedido, menos dado a dejarse llevar. Mi hermana es más como mi madre… y sin embargo, quizá de los momentos más preciados, de los momentos más deliciosos, han sido las veces en las que pierde en control.

Quizá, porque aunque hay varios momentos, si alguno tengo que recordar, viendole completamente enfurecido, es por algún comentario mío – que se ha perdido en el tiempo – que realmente hizo daño a mi madre. Y es un momento delicioso, si, porque mi madre lo olvida y lo perdona casi en el momento, porque ella es así, y mi padre se desata y en ese momento, puedes ver todo el amor que siente por mi madre, ese torrente imparable, incondicional.

Hay un nicho de amor entre tus padres del que nunca serás parte, una corriente de amor, de sentimientos y experiencias compartidas entre ambos, que les corresponde solo a elllos… y es absolutamente indescriptible. Saber que está ahí, no tiene precio, aún visto desde fuera.

Mis padres, mi mayor miedo, el día que yo tenga que estar en esa misma situación, es si seré capaz de hacerlo tan bien como lo han hecho ellos.

Mis padres, esto solo araña la superficie… hacen falta unas horas para escribir esto, 30 años para sentir lo que hay detrás… es normal que se quede corto… tantas cosas aprendidas, tantas experiencias vividas…

Os quiero.

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